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Los jóvenes líderes de la diáspora asturiana: el nieto de minero que organiza la "hora feliz" de la sidra en Buenos Aires

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26.12.2025

Gustavo Vilar, en el restaurante "Paxapoga" del centro Cangas del Narcea de Buenos Aires. / G. V.

Marcos Palicio

Todas las noches, a las diez, en el “Paxapoga” se escancia sidra gratis. En el corazón de Palermo, el barrio más poblado de Buenos Aires, a esa “hora feliz” se hace una ronda por las mesas repartiendo vasos y explicando los porqués de la bebida tradicional asturiana y de su forma peculiar de consumo. Muy a menudo tienen que aclarar a una clientela sorprendida que “no lo hacemos por circo, que todo tiene un sentido y la sidra hay que servirla así”, cuenta Gustavo Vilar, el nieto argentino de un cangués de Riotorno y de una degañesa de Cerredo que regenta desde hace diez años el restaurante del Centro Cangas del Narcea de Buenos Aires. El establecimiento y el centro son su anclaje invisible con las raíces, su homenaje y su forma de no perder el contacto con la memoria de Antonio Riesco Ardura, el minero que en los años cuarenta dejó Asturias junto a su mujer, Florentina Menéndez Álvarez, huyendo de las miserias de la durísima posguerra española.

En Argentina volvió a empezar como lavaplatos, acabó como empresario de hostelería y fue uno de los grandes impulsores de este club que fundaron sus paisanos y en el que ahora sus nietos, para no olvidar, tienen una carta en la que los platos argentinos comparten espacio con el cachopo, la fabada o el arroz con leche: había tantos emigrantes de Cangas que fundaron su propia colectividad al margen del gran Centro Asturiano de Buenos Aires. Este año “el Cangas” ha cumplido cien y unos cuatrocientos socios que mantienen encendida la llama…

Uno de ellos es Gustavo Vilar, cuarenta años, uno de........

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