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El mercado inesperado que convirtió un aserradero de Cangas del Narcea en una fábrica de hórreos con siete trabajadores que no da abasto con los encargos

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El mercado inesperado que convirtió un aserradero de Cangas del Narcea en una fábrica de hórreos con siete trabajadores que no da abasto con los encargos

La demanda recondujo el negocio de Maderas Menéndez, empresa familiar con más de 60 años, hacia la construcción y restauración de graneros con materia prima autóctona y las hechuras y la técnica constructiva de siempre

VÍDEO: Así es el negocio de Maderas Menéndez en Cangas de Narcea

Dentro de esta nave de Penlés, a la orilla del Narcea en su último tramo antes de Cangas, había hace poco dos paneras nuevas, relucientes, que se acaban de ir, una al concejo de Tineo y la otra a Allande. El edificio tiene por todas partes montones de enormes tablones apilados, sobre todo de castaño, pero también de nogal, roble o cerezo, y es alto y amplio. Tiene que serlo para que quepan los hórreos que se han convertido en el objeto de negocio principal de Maderas Menéndez, una empresa familiar con más de sesenta años de historia que hace más o menos dieciocho, cuando la crisis oscurecía el negocio de la construcción, empezó a identificar un insospechado nicho de mercado en la confección y restauración de graneros tradicionales asturianos. Encontraron el futuro mirando al pasado y a José Menéndez Valle, gerente y tercera generación al frente de la firma que su abuelo fundó en Vallinas, le salen en una cuenta aproximada unas cuarenta construcciones nuevas y tal vez "otras tantas, o muchas más, restauraciones".

Resultó que a este lado de la modernidad, de pronto, los graneros tradicionales del campo asturiano tenían una salida abundante hacia un mercado distinto del que les dio razón de ser y un tirón capaz de convertir un aserradero en una fábrica de hórreos. Él lo descubrió, cuenta, casi sin querer en torno al final de la primera década de este siglo, cuando "la madera empezaba a ser menos rentable" y buscaba una alternativa para mantener el aserradero industrial que inicialmente se limitaba a cortar y serrar para vender a almacenes. "Había estudiado un módulo de carpintería" y los hórreos, de algún modo, siempre........

© La Nueva España