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La saga centenaria que fundó un confitero leonés en Oviedo y se inspira ahora en París

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27.05.2026

La saga centenaria que fundó un confitero leonés en Oviedo y se inspira ahora en París

«Estamos en el mejor momento», afirma Ángela Álvarez, de la tercera generación de La Mallor, con carta en inglés y francés por el gran tirón turístico de la ciudad en los últimos años

VÍDEO: La Mallorquina, un negocio con historia en Oviedo

La Mallorquina se fundó en el corazón de Oviedo en 1929, pero el iniciador de la saga, el confitero leonés Federico Álvarez Huerga, había llegado años antes para trabajar de jefe de obrador en otra pastelería. Luego montó su propio negocio, primero en la calle Pelayo 13, una confitería que llevaba por nombre el de su creador y contaba con dos de los primeros teléfonos particulares que hubo en la ciudad, los números 18 y 19. Un siglo después, la tercera generación, con Ángela y Javier Álvarez al frente, no duda en innovar con pasteles que son vanguardia en París, pero sin olvidar los gustos tradicionales.

Ángela Álvarez, tercera generación de La Mallor, junto al escaparate, uno de los emblemas de la céntrica pastelería ovetense. A la derecha, el distintivo del Ayuntamiento en reconocimiento como uno de los negocios con historia de Oviedo. / Irma Collín

«Nos gusta ofrecer productos golosos y muy apetecibles», recalca Ángela Álvarez, quien hace tres años, tras la muerte de su padre, retornó de París, donde había trabajado en Condé Nast, una de las firmas más prestigiosas en publicaciones de moda, estilo de vida y viajes, durante treinta años. «Mi hermano se encarga de la gestión y yo hice un poco el relevo de mi madre, referente a la parte de regalo y las formas y novedades de confitería», explica Ángela Álvarez. «Me encanta entrar en el obrador, pero yo no tengo mano. Lo mío es la estética y la forma de los pasteles. Por ejemplo, este es mi favorito de París, lo traje yo», comenta mientras apunta a un Pan Suisse del expositor. «Me gusta aportar al negocio familiar desde mis vivencias en el extranjero», abunda Ángela, que aplica su experiencia profesional de estilista, testada en la capital mundial de la moda al escaparate de La Mallor, emblema de esta confitería........

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