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Juan Ramón, el biólogo que montó un restaurante de referencia en Oviedo, del que hoy "dependen 26 familias": "Ahora hay más comidas que cenas y los clientes prefieren platos menos contundentes"

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25.04.2026

Oviedo, a pie de calle: Centro (IV)

Juan Ramón, el biólogo que montó un restaurante de referencia en Oviedo, del que hoy "dependen 26 familias": "Ahora hay más comidas que cenas y los clientes prefieren platos menos contundentes"

Al frente de Del Arco desde su estreno, en septiembre de 1982 en la Plaza de América, este empresario sigue fiel a la filosofía de su padre: "Dar producto, calidad y atención, siempre buscamos la excelencia"

Juan Ramón Sánchez, en el comedor del restaurante Del Arco / Mario Canteli

Fue internacional con la selección española universitaria de fútbol, jugó en San Mamés y en Riazor cuando el Uni ascendió por primera vez a la Tercera División, que entonces si era la liga de bronce del fútbol español, una etapa en la que, además, se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad de Oviedo. Es el, probablemente, currículum menos conocido de Juan Ramón Sánchez, al frente del restaurante Del Arco desde que abrió sus puertas en el San Mateo de 1982 cuando el entorno de la plaza de América era muy distinto.

"Esto era un poco las afueras del centro, casi un páramo, lo llamaban el Campo de Maniobras", describe Juan Ramón Sánchez que, entonces, acababa de llegar de una "mili" dura en Córdoba tras concluir sus estudios universitarios. De aquellos inicios, con ocho trabajadores, a la plantilla actual con 26, "el trasatlántico", como el propio Sánchez lo denomina, ha surcado por "momentos de zozobra, crisis, pandemia, auténticos galimatías", pero sigue adelante, fiel a filosofía que heredó de su padre, de "dar producto, calidad y atención, buscamos la excelencia de todo".

Su padre y El Urogallo

El impulso de abrir en un Oviedo "un restaurante muy distinto a lo que había" vino de su padre, Ramón Sánchez, quien una década antes ya había apostado, y fuerte, por El Urogallo. "Era muy echado pa lante, nació en 1928, se crió en la posguerra, eran cinco hermanos y desde críos tenían que buscarse la forma de vivir. Con ocho años iba de Infiesto a Nava y se metía debajo del asiento para que el revisor no le cobrara, porque no tenían dinero, y poder traer leche a casa. Mi padre era una persona que lo tenía todo muy claro siempre", revela José Ramón Sánchez del emprendedor de la familia. "De guaje trabajó de albañil, algo que hoy es impensable, de joven tuvo una vida laboral bastante activa; luego sacó una oposición en Duro Felguera y más adelante pasó a depender de Hunosa. También tuvo con mi abuelo una empresa de megafonía, que colocaba altavoces en los praos de las fiestas y las verbenas para que cantasen los artistas, ahora las orquestas llevan sus equipos, pero entonces no", precisa Juan Ramón. "Pero lo que le gustaba, era la hostelería", confiesa. Así que Ramón Sánchez "se embarcó en la aventura, compró unos praos en el pueblo de San Vicente, a las afueras de El Entrego, y solicitó préstamos que en los años setenta estaban con un tipo de interés altísimo, del 20 por ciento".

El Urogallo se inauguró en 1972 y la progresión fue constante, se convirtió "en un activo muy importante para la cuenca porque no había nada igual, contaba con una infraestructura muy buena, incluso había piscinas en el complejo, una zona asturiana y unos salones para eventos grandes, bodas y banquetes, era un referente", subraya Juan Ramón Sánchez, que en esa década inició sus estudios universitarios en Oviedo. Una etapa que combinó con el fútbol, que le llevó a vivir al ambiente estudiantil, novatadas incluidas, con parada y fonda en el Colegio Mayor América, "que tenía una gran rivalidad con el San Gregorio", y a conocer a quien con los años sería su mujer, Cristina Gutiérrez. "Era atleta, velocista del equipo de la Universidad, hicimos los dos la misma carrera, la conocí en la facultad". Y Juan........

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