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El ovetense centenario que sabía todas las historias del gran Hospital Español de México: Manuel Mier curaba con su entusiasmo y su humor

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El ovetense centenario que sabía todas las historias del gran Hospital Español de México: Manuel Mier curaba con su entusiasmo y buen humor

La Sociedad de Beneficencia Española en México ha colocado una placa en recuerdo del asturiano emigrante fallecido en 2024 a los 103 años de edad y que se convirtió en un personaje de referencia en este gran complejo sanitario y asistencial de la capital federal, donde dirigía la revista de la institución

Fue periodista, escritor, actor y cantante de zarzuelas, un ovetense con "un entusiasmo sin límites"

Manuel Mier Bobes. / Revista "Aquí"

Decía que la palabra “amigo” había que escribirla con la misma “h” que lleva la palabra “hermano”. Fue un hombre que superó el siglo de vida, “un entusiasta sin límites”, un ovetense bienhumorado que ha dejado una huella profunda entre todos los directivos y empleados de la Sociedad de Beneficencia Española de México D.F. Creada en 1842, fue la asociación de emigrantes más potente de las fundadas por los españoles en su viaje migratorio al país azteca y hoy regenta el importante Hospital Español en la capital federal. Cuando a finales del pasado mes de abril, el presidente del Principado, Adrián Barbón, visitó estas instalaciones sanitarias y asistenciales, sus responsables le mostraron la placa que recuerda a Manuel Mier Bobes, un escritor y periodista fallecido en enero de 2024 a los 103 años de edad. Es un pequeño y cotidiano homenaje a un emigrante que hacía de la amistad una hermandad y se convirtió en una referencia de profunda humanidad dentro de esta institución.

Barbón, durante su visita a México, ante la placa que recuerda a Manuel Mier Bobes a la entrada de la residencia de ancianos de la Sociedad Española de Beneficencia. / E.L.

Manuel Mier pasó sus últimos días y falleció en la residencia de la tercera edad que tiene la Sociedad de Beneficencia Española, en el mismo complejo sanitario del Hospital Español. Murió donde había estado trabajando desde 1991 y durante 30 años, al frente de la revista “Aquí”, editada por la institución. Durante esas décadas se convirtió en un personaje imprescindible y muy querido por su buen humor, por su “destreza expresiva”: “Fue un entusiasta sin límites para compartir el disfrute de los textos, mediante historias y narraciones casi aventureras”, decía el editorial que la revista........

© La Nueva España