Cuando el cráneo de Goya estuvo en la calle Uría de Oviedo: la última obra del escritor Miguel Barrero
Cuando el cráneo de Goya estuvo en la calle Uría de Oviedo: la última obra del escritor Miguel Barrero
El autor mierense publica "La cabeza de Goya", una investigación y una reflexión literaria sobre el misterioso destino final del cráneo del pintor, cuyos restos aparecieron descabezados cuando fueron exhumados en Burdeos para ser trasladados a Madrid
Miguel Barrero, con su último libro, en la colonia del Pico del Pañuelo de Madrid. / .
El escritor mierense Miguel Barrero (1980), director también de la Semana Negra de Gijón y residente en Madrid, publica su decimo tercer volumen. Se titula “La cabeza de Goya” (ed. Xordica) y es una búsqueda literaria en torno a los últimos días del pintor aragonés, a la desaparición de su cráneo tras ser enterrado en Burdeos, donde falleció, y también una reflexión sobre el significado simbólico de ese descabezamiento.
-¿Cómo llega a interesarle la historia de la cabeza de Goya?
-En 2017, en el diciembre, hice un viaje a Burdeos. Y me acordé de Goya. Sabemos todos que Goya murió en Burdeos, pero se sabe poco qué fue lo que hizo allí. Estuvo cuatro años. En términos biográficos es poco tiempo, pero suficiente como para haber hecho una rutina, haber conocido gente, etcétera. Son los últimos años de su vida, en los que él está completamente desencantado con el país que ha dejado atrás. Un tiempo en el que, sin embargo, surge la suficiente claridad en su vida como para que termine sus días pintando un cuadro tan luminoso y tan delicado, y tan alejado de las “pinturas negras”, como es “La lechera de Burdeos”. Y en ese recorrido me empecé a interesar por la historia de la cabeza, era tan estrambótica que era imposible resistirse al embrujo. Y me pareció que esa historia encarna esa dificultad que tenemos muchas veces para hacernos cargo de nuestra tradición, para honrar a los que nos precedieron y supieron leer el tiempo en el que vivimos y proyectarlo. Porque, en el fondo, la obra de Goya no habla tanto de la España del XIX, como de nosotros.
-En el sentido de que, bajo la apariencia de una pintura vinculada a su momento histórico, no refleja nada que no siga pasando hoy. Lo que Goya refleja no es, ni más ni menos, que las idas y las venidas del alma humana. Sus retratos van más allá de la mera expresión física, son casi radiografías intelectuales y anímicas de la persona a la que pinta. Sus escenas reflejan situaciones que se podrían seguir dando hoy en día. Es un pintor que nos acompaña, ha trascendido y sigue siendo un referente. Su obra sigue teniendo algo que nos interpela. Hay un tríptico........
