Un viaje que deja huella y fija el nuevo rumbo de la Iglesia
Un viaje que deja huella y fija el nuevo rumbo de la Iglesia
El Papa, con el cardenal asturiano Fernández Artime a su lado, lanza desde España el mensaje de su pontificado: contra la deshumanización y el enfrentamiento, por la dignidad de las personas
El Rey Felipe VI y el Papa León XIV durante la celebración de la ceremonia oficial de despedida al Papa León XIV, en el Aeropuerto Internacional de Tenerife Norte-Los Rodeos. / Eloísa Pérez / ACFI - Europa Press
Nadie en la Curia Romana preveía un éxito tan rotundo del Papa en España. El viaje deja huella. Evidenció el fabuloso poder de movilización de la Iglesia y mostró el rumbo que toma con León XIV, abriéndose a la sociedad -no solo a los fieles- y llamando a una renovación moral, con el humanismo como doctrina y la persona y su dignidad, lo más repetido, en el centro de todas las cosas.
Más de la mitad de los españoles, casi 23 millones, se declaran hoy católicos. Un porcentaje elevado, pero lejos del 93% al inicio de la Transición o del 82% del 2000. En paralelo, el Estado culminó en estos cincuenta años un proceso de laicización quizá mayor que en cualquier otra democracia desarrollada. Hasta el punto de que no existe aquí partido democristiano y ninguno de los actuales representa en puridad esa tendencia pese al inusitado fervor con el que, para asombro general, diputados, senadores e invitados acogieron al Papa en el Congreso. España no se entiende sin su raíz cristiana. Pero religión y política siguen caminos separados y los españoles, creyentes y no creyentes, se mezclan........
