María Berdasco, científica, acaba de publicar su segundo libro: "Volver a Valdés es desconectar del trabajo y recuperar la calma; aquí es donde mejor duermo"
María Berdasco, científica, acaba de publicar su segundo libro: "Volver a Valdés es desconectar del trabajo y recuperar la calma; aquí es donde mejor duermo"
"Estamos cambiando nuestros hábitos de sueño con el uso de pantallas y eso tiene consecuencias directas en la salud"
"La dieta mediterránea de toda la vida sigue siendo una de las mejores herramientas para cuidarse"
"No debemos culpabilizar a las personas por sus hábitos, porque muchas veces hay factores sociales y económicos detrás"
"Asturias tiene buena investigación, pero necesita atraer más talento y apostar por la innovación para crecer"
María Berdasco, científica, acaba de publicar su segundo libro: "Volver a Valdés es desconectar del trabajo y recuperar la calma; aquí es donde mejor duermo, y creo que tiene mucho que ver con desconectar mentalmente"
Ana M. Serrano / Amor Domínguez
Esta entrevista arranca en la playa de Otur, en Valdés, donde María Berdasco (47 años) no solo recuerda: vuelve. Vuelve "a la adolescencia, a las bicicletas aparcadas en casa de Kiko, a las tardes de arena y pandilla, a esa primera sensación de libertad que no se olvida". Desde ahí habla la científica, pero también la vecina y amiga que sigue encontrando en Asturias un refugio emocional.
Berdasco, una de las voces españolas más reconocidas en epigenética y directora de la Semana de la Ciencia de Valdés que en su día dejó huérfana Margarita Salas, combina en esta conversación la memoria personal con la divulgación científica. Habla de la influencia del entorno en la expresión génica, de deporte, sueño, alimentación, disruptores endocrinos y envejecimiento, pero también de comunidad, de identidad, de Barcelona, de Asturias y de una idea de sociedad que, a su juicio, ha perdido parte de su sentido solidario. La investigadora asturiana, autora de "Reescribirnos", defiende una ciencia que baje a la calle y se deje entender, sin perder rigor.
-¿Qué recuerdos le trae la playa de Otur?
-En la playa de Otur crecí, nací muy cerquita de aquí y, claro, los mejores momentos de mi adolescencia, que yo creo que es una época muy bonita de la vida, los tengo en esta playa. Venir con los compañeros, con los amigos, dejar las bicicletas todos arriba en casa de Kiko, que nos las cuidaba, y pasar toda la tarde en la playa. Entonces son los momentos de mayor colegueo, son los momentos de primera libertad y demás, y eso en este lado personal. Y luego hay una cosa que es innegable, que es la belleza de esta playa.
-¿Es Valdés su refugio?
—Sí, por múltiples razones. Uno, porque tengo a la familia aquí. Tengo a la familia, tengo a los amigos, tengo a la ahijada, tengo aquí los nexos más de sangre, y otro, por la calma, claro. Volver a las raíces es como volver a la calma, sí, a tu lado de relax. Es curioso además porque sigue siendo el sitio donde mejor duermo.
-¿Será el silencio del entorno?
-Es mental, es todo mental.
-Ha viajado por los cinco continentes, ¿qué encuentra aquí que no haya en otro sitio? Aparte de ese apego emocional.
-En el norte somos muy sociables. Ese es un rasgo que nos distingue de otras culturas. En general todos los mediterráneos lo somos, pero la gente del norte yo creo que somos muy de hablar no solo con la familia, de hablar con las personas que tienes al lado, ya no solo ni los vecinos, Somos muy de vida social también, muy de bar, muy de restaurante, muy de actividades al aire libre. Eso crea un sentido de comunidad
-Presenta su segundo libro. Publicó "Más allá del genoma" en 2024 y ahora "Reescribirnos".
-Fue todo muy seguido, pero yo siempre digo que es casualidad. Es un poco las cartas que te va dando el destino. El primero fue una sorpresa.Con mucha facilidad de tiempos por parte de la editorial Almuzara salió el primer libro. Y luego llegó el segundo con el Grupo Planeta. Ellos me localizaron. Es otro formato más pequeño, es un formato más centrado en salud, también en epigenética o la expresión de los genes, pero en cómo afectan los estilos de vida, cómo afecta lo que comemos, lo que bebemos y fumamos, el ejercicio que hacemos, el estrés al que estamos expuestos, los compuestos químicos que nos rodean a la expresión de los genes. Escribir y publicar es una experiencia muy recomendable, lo que pasa es que hay que tener tiempo. En todo caso, escribir te hace recolocar las ideas. Igual que cuando tienes un problema y dices 'voy a ver los pros y los contras' y coges la libreta y empiezas a escribir y ahí es cuando ves la realidad, pues escribir cuando es un tema, en este caso de ciencia, también te ayuda a recolocar las ideas.
María Berdasco, en el arenal donde se realizó la entrevista. / Ana M. Serrano
-¿Qué mensaje quiere transmitir en este libro?
-El mensaje es luchar contra la idea de que todo está escrito en nuestro ADN y lo que nosotros hacemos no influye. Eso solo es cierto para algunos rasgos que tenemos o algunas enfermedades que tienen base genética. Pero la mayor parte de lo que hacemos y específicamente lo que he mencionado antes, la alimentación, por ejemplo, o el sedentarismo, la actividad física, son acciones que podemos hacer todos, son acciones que están en nuestras manos, no tenemos que tirar los balones fuera, sino que la responsabilidad la tenemos nosotros. Estas acciones que hacemos en nuestro día a día condicionan la salud. En realidad, ya lo sabemos. Sabemos que el ejercicio físico es bueno para la salud. Y lo contrario, el sedentarismo es un factor de riesgo para ciertas enfermedades. Lo que hace este libro, de una manera didáctica, es añadir una explicación molecular a esta conexión. Porque cuando no nos movemos tenemos mayor tendencia, por ejemplo, a acumular ciertas enfermedades
-Por ejemplo, una persona que hace deporte, ¿qué está activando?
-Esta es una pregunta delicada porque la respuesta al deporte depende de varios factores. El primero de ellos es la edad, desde luego. No responde igual al deporte una persona de 30 años que una persona de 70 años. El deporte ha de estar, lo primero, la actividad física ha de estar adaptada a la edad. Ha de estar también adaptada a cada uno de nosotros. Si algunas personas tienen unas patologías, por ejemplo, tiene diabetes y otra persona no lo tiene, al peso corporal, etcétera. Y luego lo que sí que bien es cierto también es que el deporte tiene una respuesta favorable en la salud cuando es moderado; adaptado y moderado. Por ejemplo, el deporte extremo causa, y esto es algo que saben los deportistas, inflamaciones. Pues esta reacción de inflamación está mediada precisamente por cambios epigenéticos. Es decir, el deporte lo que nos va favoreciendo, por ejemplo, reducción de inflamación, va favoreciendo, por ejemplo, depende del tejido al que alteremos. Si estamos hablando del músculo, pues, por ejemplo, favorece la contracción, la rigidez, la salud de los huesos, de las articulaciones. Todo esto, vamos activando programas específicos de genes.
-Tiene que estar adaptado, porque no se puede correr una maratón de un día para otro.
-De hecho, es contraproducente. El deporte, la actividad física, al igual que la alimentación,ha de estar adaptado cada persona a todas estas variables que estamos diciendo, porque todos somos distintos: edad, género, no es lo mismo hombres que mujeres. Y sobre todo, las patologías que tengamos........
