Del pathos al chisme
Pasando unos días de descanso en Neiva, donde pude apreciar el extraordinario proyecto del Mirador del Magdalena y la no menos extraordinaria escultura de Botero, me topé con un largo artículo escrito por Lucas Ospina en el que cuestiona la llegada al despacho de Abelardo De La Espriella de una pintura muy particular de Botero, prestada por el Museo de Arte Moderno de Barranquilla.
Ospina comienza por descifrarnos el significado de las imágenes que aparecen en la obra, en todo su horror. ‘El milagro de la niña devorada por un colibrí’ es el extraño título que Botero le dio en 1960. Identifica en la pintura a un miembro del........
