¿Y cuándo falte el agua?
Neiva arde. Y mientras el calor aprieta, hablamos del sol inclemente, de los rayos ultravioleta, de la deshidratación, de los golpes de calor, de las enfermedades cardiovasculares y de los riesgos de permanecer demasiado tiempo expuestos a temperaturas cada vez más difíciles de soportar.
Hablamos también, y con razón, de los árboles que faltan. De una ciudad que durante años cambió sombra por concreto; que creció sin suficiente arborización, sin pensar seriamente en diseños bioclimáticos y sin entender que en una ciudad como Neiva cada árbol, cada zona verde y cada espacio fresco deberían ser parte esencial de su infraestructura.
Así mismo, hablamos de........
