¡A todo señor, todo honor¡
Se ha vuelto más rentable destruir que reconocer. Una columna crítica suele despertar más aplausos que una que hace justicia a los aciertos de un gobernante. Vivimos tiempos en los que el prejuicio reemplaza al juicio: si uno critica, es independiente; si reconoce, enseguida aparecen quienes insinúan que busca un contrato, un cargo o un favor. Nada más distante de estas líneas. La independencia no consiste en llevar siempre la contraria, sino en conservar la misma vara para medir a todos.
Durante mucho tiempo observé a Germán Casagua más desde el personaje que desde el alcalde. Su carácter fuerte, su disciplina y el ritmo que imprime a su equipo pueden generar incomodidad. Pero con el paso del tiempo comprendí que los gobernantes no deben evaluarse por el tono de su voz, sino por la dirección de sus decisiones.
No es casualidad que su Plan de Desarrollo se llame Acciones para Recuperar Neiva. Pudo llamarse programa, estrategia o visión. Prefirió un verbo. Y gobernar, como enseñaba Hannah Arendt, pertenece al mundo de la acción, no de la simple contemplación.
Por eso su administración comenzó........
