Oa, besho, abasho
Escribe: Pedro Casusol
No sé ustedes, pero para mí Keiko Fujimori se parece cada vez más a su propia parodia de fines de los 90 e inicios de los 2000: el gordo Casaretto, ataviado con blusas y trajes enormes, maquillaje, peluca negra con flequillo y una sonrisa tan burda que solo podía revelar la más absoluta desconexión con la realidad. Al personaje, uno de los más populares de “El especial del humor”, le salía una vocecita aguda y aflautada, parecía incapaz de articular un argumento político, y saludaba imitando a los Teletubbies:
—¡Oa, besho, abasho…! —decía, mientras se inclinaba para propinar abrazos y besos ruidosos en las mejillas de sus interlocutores.
Uno podría pensar, a estas alturas de la vida, que la caricatura se quedó sepultada en la época en que Keiko fungió de primera dama o se hizo lideresa de Fuerza 2011, una de las formas que adoptó el fujimorismo tras la caída del padre. Lo........
