Palantir ya no vende solo ‘software’: vende una teoría tecnofascista de gobernanza global
El manifiesto de 22 puntos difundido por Palantir representa la exposición abreviada de un programa histórico en el que la guerra, la gestión algorítmica de poblaciones y la alianza entre grandes tecnológicas y Estado aparecen como horizonte deseable. Y conviene leerlo así, porque Palantir obtiene ya el 54% de sus ingresos de clientes gubernamentales y ha convertido esa proximidad con el aparato estatal en el centro de su modelo de negocio.
Pero vayamos por partes. Durante años, buena parte del discurso dominante sobre Silicon Valley descansó sobre una fábula infantil de innovación, disrupción y creatividad individual. El garaje, el fundador visionario, la app que mejora la vida cotidiana, la técnica entendida como prolongación amable del consumo, y otras narrativas delusionales que constituían el imaginario del self made man y que servían para justificar, básicamente, que unos ganaran mucho y otros muy poco.
El breve catecismo publicado ahora por Palantir tiene la virtud de romper esa escenografía. Lo hace de forma brutal y, por eso mismo, reveladora. Allí donde otras empresas todavía envuelven su poder en el lenguaje aséptico de la eficiencia, Palantir ha optado por enunciar su ambición sin demasiados rodeos.
Silicon Valley, dice, tiene una “obligación afirmativa” de participar en la defensa de la nación. Según su perspectiva tecnofascista, el mundo está abocado hacia un futuro apocalíptico en el que los Estados ya no tienen capacidad de defender a sus poblaciones; consecuentemente, el papel que debe jugar el sector privado en asegurar la “seguridad” de las “democracias” se presenta como algo inevitable. El mundo pos Segunda Guerra Mundial creyó en la ilusión naive del multiculturalismo y la paz mundial, provocando un “ablandamiento” del orden occidental de posguerra.
La primera tentación consiste en leer ese texto como una provocación más del ecosistema Thiel-Karp, un........© La Marea
