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Competencia y futuro

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21.04.2026

La derecha inició su avanzada política con fuerzas incompletas, pocas para llenar sus ambiciones hegemónicas. Su principal sostén y aliento lo tuvo fuera de sus entrañas. El presidente estadunidense, Donald Trump, se distrajo para situar a sus dirigentes del subcontinente bajo su manto difusivo. Y a cobijarse concurrieron presurosos, sumisos y contentos. Quedó fuera de esa influencia una vasta zona de trabajo, poder y población. Fue, en efecto, un llamado apresurado cuyo propósito, en esencia, consistió en acotada presentación en sociedad, ribeteada de amenazas. 

No tuvo honduras adicionales que apuntaran a la creación de organismos; incluso los discursos fueron vagos y rudimentarios, faltos de sustancia. No se pudo cuajar sorpresa alguna, tampoco conllevaron novedad ideológica o iniciativas ejemplares, esto último ciertamente inesperado para el tipo y las capacidades de los ahí reunidos. Pero la rala presencia obtuvo las miradas y las esperanzas entrevistas. Su alcance fue corto y sin posterior trascendencia significativa, más allá del agrandado halo difusivo del momento. Con sólo nombrar la ausencia de Brasil, la balanza ya estaba inclinada hacia otro derrotero........

© La Jornada