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Tecnología y sociedad

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19.04.2026

Entre los economistas dedicados al estudio del cambio tecnológico prevalece la idea de que el desplazamiento de trabajadores que éste provoca tiende a absorberse, en el curso del tiempo, con la creación de otras ocupaciones en distintos sectores de la economía. Tal argumento se sostiene, aunque con salvedades relevantes, en la consideración de la experiencia histórica al respecto. 

La cuestión es si tal apreciación general se mantendrá en el caso de la tecnología asociada con la inteligencia artificial (IA), dada la naturaleza misma esta innovación, del alcance de su pretendido potencial productivo y las repercusiones esperadas de su uso generalizado. 

La industria de la IA tiene rasgos especiales, expresados en su misma esencia tecnológica y en la forma en que se ha configurado su desenvolvimiento funcional y sus modalidades económicas y financieras. 

Una instancia sobresaliente, sirva de ejemplo, es la elevada valuación que han alcanzado las empresas tecnológicas y lo que representa en cuanto al flujo de ingresos que hoy son relativamente reducidos y presionan los márgenes de ganancia. 

Un poco de contexto es útil. La revista The Economist dedicó en su versión electrónica el pasado día 16 un segmento titulado: “Cinco hombres controlan la inteligencia artificial. ¿Quién debería controlarlos a ellos? La pregunta es relevante sin duda, pues el poder que concentran es enorme y no sólo en términos económicos. El asunto destaca de distintas maneras desde hace ya un largo tiempo. La línea del argumento trazada por la citada revista apunta a que: “El trato más bien........

© La Jornada