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Astillero

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03.02.2026

La presidenta Sheinbaum dejó el episodio de Adán Augusto López Hernández reducido a una decisión personal del tabasqueño (es decir, de AA) y a un acuerdo entre éste y la dirigencia de Morena (es decir, se supone, Luisa María Alcalde). Y dedicó al tema muy poco tiempo en la conferencia matutina de prensa, sin expresar ni una pizca de los agradecimientos por los servicios prestados que ha prodigado a otros personajes de similares cartas oscuras, pero igualmente bajados o parcialmente bajados del caballo de la revolución de las conciencias.

El deslinde de Palacio Nacional deja la responsabilidad del cumplimiento del presunto arreglo a la citada dirigente Alcalde, cuya continua movilidad en cargos podría llevarla a dejar más adelante el actual y trasladar la continuidad o no del Pacto de la Cuarta Circunscripción a la nueva dirigencia.

Por lo pronto, la corriente adanista bracea en busca de que las aguas del despido del jefe no sean vistas como adelanto de un hundimiento cantado: proclaman que el oficio........

© La Jornada