Astillero
Sinaloa es un delicado asunto de seguridad nacional. En primera y evidente lectura, por la guerra que libran las dos facciones ( Chapitos contra Mayitos) que formaron parte del poderoso cártel antaño unificado bajo el mando de Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García. Pero, particularmente, porque esa emblemática entidad está bajo la ansiosa (¿y operativa?) revisión del trumpismo que se remueve en abierta escalada de descalificación, desestabilización y amedrentamiento contra México.
La realidad sinaloense disuelve cualquier estadística o retórica con pretensiones de optimismo. El índice delictivo cotidiano, la evidencia directa, los sucesos constantes imposibilitan que la sociedad de ese estado pudiera encaminarse a alguna forma actual de normalización de lo trágico.
La “normalidad” anterior, la de la pax narca “garantizada” por los jefes del cártel nativo, fue rota el 25 de julio de 2024 mediante una operación tan densa que a la fecha el gobierno mexicano (antes, López Obrador; ahora,........
