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Astillero

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20.01.2026

En pleno trastorno sicótico, el presidente de Estados Unidos ha acusado a Noruega de no haberle entregado el Nobel de la Paz (a pesar de que tal decisión corresponde a un comité independiente y no al gobierno) y, por tanto, haberlo convertido en un declarado ejecutante de la guerra, en particular contra Groenlandia, que forma parte de Dinamarca.

El episodio, que sería cómico si no fuera en realidad trágico por la capacidad de devastación que aún puede imponer el poder imperial en decadencia, da cuenta de los alterados procesos mentales que rigen la conducta del ocupante actual de la Casa Blanca, un multimillonario narcisista, megalómano, que tiene el descaro de explicar sus decisiones bélicas a partir de un berrinche porque no le dieron el juguete que deseaba (aunque, en otra muestra de desajustes, hizo que Corina Machado, dócil dirigente opositora venezolana, le entregara la medalla correspondiente al Nobel, aunque el comité del premio advirtió que éste no es compartible).

En tal........

© La Jornada