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Octavio Paz/Elena Poniatowska

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19.04.2026

Hoy, domingo 19 de abril de 2026, se cumplen 28 años de la muerte de Octavio Paz. El terremoto del 19 de septiembre de 1985, lo acercó a Coyoacán y tuve la oportunidad de visitarlo en varias ocasiones. También coincidía yo con Marie Jo, su esposa, en la subida empedrada de la avenida De la Paz (que hace honor a su apellido), porque ella iba a comprarle delicatessen a la una de la tarde para la hora de la comida en la casa colonial de Francisco Sosa. Esa casa de gran jardín (actualmente sede de la Fonoteca Nacional) quedaba a dos pasos de la mía, y era contraesquina de la de Salvador Novo, ya fallecido.

Octavio Paz vivió su niñez y su juventud en Mixcoac, y luego en los rumbos del Ángel de la Independencia. Octavio y Marie Jo se instalaron en un departamento en Río Guadalquivir 109, en la colonia Cuauhtémoc, que dañó el terremoto del 19 de septiembre de 1985. Un incendio destruyó parte de su biblioteca en la que se hallaban algunos manuscritos y otros documentos de su abuelo, Ireneo Paz. De ahí se cambiaron a otro en Paseo de la Reforma.

Recuerdo a Octavio Paz en el departamento de Guadalquivir y luego en el de Paseo de la Reforma, en el que me contó que sufría insomnio, y una madrugada, su empleada, de delantal redondo y uniforme a rayitas, atravesó la sala sin imaginar que él esperaba el amanecer desde su sillón:

–“¿Adónde va?” –preguntó el poeta.

–No vaya, de todos modos, se va a condenar.

Octavio Paz y Marie Jo hablaban de “usted” a sus empleados. A su llegada a México, se instalaron en una de las casas que Sol Arguedas alquilaba en San Ángel Inn (cercana a la de José Luis Cuevas y a la de........

© La Jornada