La guerra escatológica de Donald Trump
Medio Oriente es un polvorín. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se ha embarcado en un peligroso lance. Más allá de las consecuencias militares, económicas y políticas, la guerra que Trump y Benjamin Netanyahu han desatado tiene también connotaciones civilizatorias y religiosas. La mezcla es explosiva: Trump es respaldado por evangélicos radicales supremacistas.
La guerra a Irán incorpora la lucha de tres grandes tradiciones culturales y religiosas del mundo: el islam chiíta, el judaísmo y el cristianismo conservador estadunidense. Pareciera que estoy releyendo el libro Choque de civilizaciones, de 1996, del académico estadunidense Samuel Huntington.
Irán es una república islámica. Es un régimen teocrático chiíta establecido en 1979. La máxima autoridad es el ayatollah, líder supremo, quien supervisa todos los poderes: el Ejecutivo, Legislativo, Judicial, mediático y militar. Es un sistema político religioso autoritario con arremedos democráticos. En el nombre de Dios se flagelan derechos y reclamos de una sociedad que aspira a mayor libertad. Este sistema comandado por los ayatollahs garantiza que las leyes iraníes se ajusten a la interpretación del islam, consumando la imbricación entre religión y política desde la revolución islámica.
El ayatollah Jomeni se impuso a partir de 1979; así, el poder político se abocó a construir un Estado islámico teocrático. Un........
