Gracias a Israel, Alemania es ahora casi un paria internacional
Junio no trajo el tan esperado verano a gran parte de Europa. Y para Alemania, el pronóstico era especialmente sombrío.
A principios de este mes, Alemania no logró por primera vez asegurar un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, tras décadas ocupando habitualmente este cargo. El suceso generó narrativas contrapuestas que trataban de ofrecer explicaciones coherentes de lo ocurrido.
Es posible que Berlín se hubiera confiado demasiado y no hubiera realizado una campaña lo suficientemente intensa para conseguir el puesto. O bien, la reducción de la financiación del país para algunos organismos de la ONU supuso un coste político oculto, que recayó principalmente sobre el Sur Global.
O quizás el fracaso de Alemania se debió a la presión de Rusia, en respuesta al apoyo de Berlín a Ucrania. Aunque Portugal y Austria, ambos partidarios de Ucrania, consiguieron escaños en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Dicho esto, es en momentos como este cuando comienzan a surgir interpretaciones alternativas para explicar el giro de los acontecimientos. Una de ellas es la postura de Alemania respecto a Israel, especialmente desde octubre de 2023.
La sugerencia fue expresada por el ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, quien afirmó: «El hecho de que Alemania deba asumir siempre una responsabilidad especial respecto a Israel en el conflicto de Oriente Medio también puede haberle costado votos». Craig Mokhiber, exdirector de la Oficina de la OACDH en Nueva York, también señaló tal posibilidad.
Lo que destaca en las declaraciones de Wadephul, sin embargo, no es ni una afirmación de causalidad ni un rechazo de la misma. Se trata más bien de una postura cercana a la admisión de que una orientación (in)moral de larga data puede encajar ahora de manera diferente en un entorno diplomático cambiante. Eso, y lo que parecía un «complejo de mártir alemán», que vinculaba la «autoimagen moral» con «ser castigado por abrazarla».
Gran parte de esta visión del mundo tiene sus raíces en la memoria colectiva de Alemania y en lo que se percibe como una confrontación con sus propios crímenes históricos. Especialmente tras la reunificación de Alemania Oriental y Occidental en 1990, la memoria de la Shoá (holocausto europeo) se ha........
