El neoestatismo estadounidense
EEUU está ensayando un nuevo modelo de acumulación económica que marca un corte histórico con la forma neoliberal y globalista que predomino durante los últimos 40 años.
No es el clásico capitalismo de Estado, porque no crea empresas estatales de envergadura. Tampoco es un Estado como mera herramienta de los capitalistas, pues no es la competencia entre ellos la que regula las decisiones gubernamentales. Lo que hoy vemos emerger en EEUU es un Estado que usa todo su poder económico (aranceles, inversión púbica, deuda, guerras y chantaje político) para dirigir y comandar a aquellos sectores empresariales que habrán de ser el núcleo de la acumulación y del crecimiento económico nacional.
Todo comenzó a manifestarse al momento de la crisis de 2008. La burbuja inmobiliaria estadounidense, que desencadenó la crisis financiera mundial y la Gran Recesión, solo pudo ser atenuada por la inyección de dinero del Banco Central (Fed), equivalente al 6,5% del PIB. En 2020, el nuevo "salvataje" para las empresas privadas llegó al 25% (FMI, Monitor Fiscal, 2021). Claramente, los mercados necesitan de la prótesis gubernamental para ampararse y crecer.
Luego vinieron los aranceles, no solo contra la economía industrial más importante (China), sino también contra todo el mundo. Para 2026, los aranceles promedio que ha impuesto EEUU son del 13%. Para China, del 33%; para la UE, del 15%. Hace 20 años no pasaban del 1,4% (Banco Mundial, 2025)
Pero lo más relevante de este neoproteccionismo exacerbado es su uso coercitivo. Está siendo utilizado para obligar a países y empresas transnacionales a invertir en EEUU en áreas que el gobierno considera prioritarias, a cambio de no ser asfixiadas con nuevos aranceles.
En 2025 Trump logró el compromiso de cerca de 9 billones de dólares de inversión, a cargo de los Emiratos Árabes, Qatar, Japón, Arabia........
