La Cataluña islamizada
Hace 15 días, Salvador Illa fue entrevistado por TV3 y fue taxativo: «En las calles de Cataluña yo no he visto ni burkas ni niqabs». Ignacio Garriga, en la última sesión de control del Parlamento catalán, aprovechó la oportunidad. La ocasión la pintan calva, que dice el refrán. «La semana pasada usted concedió una entrevista en la que afirmó que no había visto ni un solo niqab en Cataluña, y yo le quiero preguntar: ¿usted es consciente de la distancia que le separa de la realidad de las calles?». Illa se fue por las ramas: «Soy consciente de la distancia que los separa a ustedes de la realidad de Cataluña. Yo piso los barrios y creo que los conozco bastante más que usted».
Garriga le lanzó el primer zasca: «Usted lo que visita son los ayuntamientos para firmar en el libro de visitas». A continuación, le animó a recorrer «las calles de barrios del Vendrell, Reus, Figueres, Salt, Manlleu, Manresa, Ca n’Anglada o el Raval». Soy testigo de ello. El 22 de octubre del 2021 quise presenciar in situ su visita al barrio San José Obrero de Reus (Tarragona) en el marco de la campaña ‘Barrios seguros’ que están llevando a cabo desde hace años. En antiguos feudos del PSC ahora con problemas de okupaciones, tráfico de droga, inseguridad ciudadana, cortes de luz y plantaciones de marihuana clandestinas. «No se atreven a tirar la basura a partir de las 9 de la noche y muchos tienen miedo de irse de vacaciones por si le ocupan la vivienda», declaró entonces. La visita tuvo lugar, además, entre una a l’Hospitalet y otra a Badalona.
En su turno de réplica, le recordó a Salvador Illa que «hace dieciséis años hubo un presidente de la Generalitat de su mismo partido que dijo que no pensaba legislar el velo integral islámico porque era casi inexistente», en alusión a José Montilla (2006-2010).
Cuando dijo eso, pensé que hemos perdido una quincena de años porque entonces ya se veía algún niqab por las calles. Tras el tiempo transcurrido, obviamente ha ido en aumento.«Hoy el niqab forma parte del paisaje cotidiano de muchos barrios y de muchas otras ciudades», insistió Ignacio Garriga.
«Pero lo grave de todo ello es el paisaje que esconde esa realidad. ¿Le suenan los matrimonios forzosos? Pues bien, en la Cataluña que usted preside, en 2025 se impidieron 47, de los cuales 28 eran de menores de edad. ¿Le suenan las ablaciones genitales femeninas? En 2025 se impidieron ocho y seis estuvieron a punto de cometerse. ¿Le suenan también las violaciones?». En efecto, el problema es que el niqab refleja un alto grado de islamización. Una mujer con esta prenda textil difícilmente se integrará en la sociedad que la acoge. Ni ella ni su familia.
El presidente catalán, sin embargo, no se sintió aludido y disparó por elevación, habitual en estos casos. Acusó a VOX de querer «convertir Cataluña en una sucursal de Donald Trump». Hasta se defendió de la acusación de no pisar la calle. Debió dolerle. «Yo visito los barrios, todos los que ha mencionado los he visitado», aseguró. «No ha de darme lecciones sobre cómo es Cataluña, la conozco bastante bien», concluyó.
Los de VOX Barcelona tampoco dejaron pasar la oportunidad. En su perfil X, colgaron una foto en la que se veía una mujer con prenda integral y cochecito de bebé pasando por la Plaza de San Jaime. «Si Illa ni mirara por la ventana de su despacho en Sant Jaume, vería que la realidad es muy diferente. Ya es habitual ver a mujeres bajo un burka o un niqab en Cataluña», añadieron.
Yo también he visto niqabs por Martorell (Barcelona). Incluso cerca de casa. O por el Raval. A veces ni siquiera hay que adentrarse en el barrio. Basta dar una vuelta por el perímetro exterior: la Ronda Sant Antoni. Como aquella pareja, también con un bebé, el 29 de noviembre del 2023. O aquella otra en Rodalies el 1 de junio del 2023 a las ocho y media de la mañana. Subió en la estación de Sants. Daba miedo y todo. Toda de negro. Incluso con guantes pese a que empezaba a hacer calor.
Poco antes, en mayo, sorprendí también a un grupo de mujeres en el Paseo de Gracia acompañadas de un hombre. Hasta les hice una foto que exhibió la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, durante su intervención en el reciente debate en el Congreso. A pesar de que, como dice Salvador Illa, no hay niqabs en Cataluña. Una manera como cualquier otra de mirar hacia otro lado. Tan frecuente en el caso de la izquierda.
