Banderas de nuestros abuelos
Es curiosa la forma en que están aprovechando los políticos el impúdico escaparate de las redes sociales, usándolas, en los casos más infortunados, para expandir su estulticia y que alegremente llegue a más gente. Para que, ante miles de personas y de forma perenne, quede constancia sin rubor de su necedad. Democratización de la estupidez, qué duda cabe. La globalización de la ignorancia por escrito.
Así, por ejemplo, puedes contemplar perplejo el espectáculo del presidente del Principado de Asturias, el socialista Adrián Barbón, soltar las gansadas más lamentables, de esas de echar las manos al cielo, negar con la cabeza un par de veces en silencio, compungido, y murmurar: «madre mía, qué borrico es». El problema, cuando eres un cargo público, es que dejas de ser un zote anónimo para ser un tonto con agravantes.
Entre bochornosas defensas del saqueo necrófilo institucionalizado también conocido como impuesto de sucesiones, o su empeño por cooficializar el engendro del bable en toda la sociedad asturiana, Barbón también hizo una apología (para aportar su inestimable punto de vista en el debate, supongo) de la visión de la conquista de México que tiene Bartolomé de las Casas.
Sería gracioso si no fuera tan triste, que uno de los mayores propagadores de la leyenda negra, ampliamente desmontado por la historiografía seria moderna, tenga todavía valedores en 2026. Con lo que ha llovido, sobre todo torrentes de libros que desarman de forma minuciosa y........
