Papeles para todos
Asistimos los españoles estos días, más perplejos que otra cosa, a las colas enormes de inmigrantes ilegales que acuden a las ventanillas de las administraciones y entidades que participan en el proceso de «regularización» puesto en marcha por el Gobierno. El paisanaje que uno observa a través de los medios de comunicación (para las televisiones, es un espectáculo de gran audiencia) nos hace pensar en grandes tardes de gloria para nuestra nación en el futuro. Porque, no nos engañemos, si todas esas personas hubiesen querido entrar legalmente en España, lo habrían podido hacer perfectamente; que no lo hayan hecho hasta ahora, nos da un poquito la medida de lo que son. Por supuesto, con las excepciones que siempre hay en todo colectivo humano.
A Sánchez le interesa muchísimo legalizar a delincuentes en la completa certidumbre de que ese es un potencial nicho de voto socialista. Siempre lo ha sido, de hecho. En la democracia liberal de partidos, por suerte o por desgracia, vale lo mismo el sufragio de un Doctor en Filosofía que el de un tipo que, es un decir, disparó un día a unos transeúntes que le miraron mal.........
