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León XIV: su primer año

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Ser Papa (permítanme que lo siga escribiendo con mayúscula) probablemente nunca haya sido fácil. El primero de todos, Pedro, además del celebérrimo «Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam«, también escuchó, en boca de Nuestro Señor, nada menos que aquel «¡Apártate de mí, Satanás!», que no es poca cosa viniendo de Dios. La máxima autoridad de la Iglesia Católica tiene siempre necesariamente algo de martirial, porque también Cristo sufrió el martirio del calvario y de la muerte más atroz que existe. Ningún Papa, pues, se ha sentado en la silla de Pedro sin antes asumir que su cruz particular tiene, en cierto modo, el peso de todos los pecados del mundo.

Robert Prevost, que recibió el nombre de León XIV en el cónclave donde fue elegido Sumo Pontífice, acaba de cumplir un año al frente de la Iglesia. Su pontificado se caracteriza por su personalidad, que es bonancible y acogedora, discreta, siempre dispuesta al encuentro con los más alejados de la Fe, pero a la vez lo bastante firme en asuntos morales como para tranquilizar a la mayoría. Como ocurrió con sus........

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