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Una mafia, no: un Estado paralelo

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21.07.2026

Primero creímos hallarnos ante unos políticos que se corrompían, como tantas otras veces. Pronto descubrimos que no, que aquí había mucho más: un grupo que venía corrompido ya de casa y que se había apoderado de un partido, primero, luego de un Gobierno y, por último, de un Estado. Pero ahora, después de las últimas revelaciones policiales, constatamos que hay algo todavía más serio: una especie de Estado paralelo que se ha ido construyendo mediante la penetración en instituciones clave como la Fiscalía General, la Guardia Civil, la policía, las empresas públicas (la SEPI) y sabe Dios cuántas más. La famosa “colonización de las instituciones” de la que suele hablar la oposición es una broma en comparación con esto otro: aquí no se trata ya de que un partido se solape con el Estado, sino de que el Estado se ponga a trabajar al servicio de una organización criminal. Es inaudito.

Un Estado paralelo no es una mafia: es algo más complejo y también más peligroso. Una mafia, como explican los que saben de estas cosas, es una organización que pone al Estado a su servicio, pero que no aspira a cambiarlo: al revés, suele........

© La Gaceta