Rostros negros, rostros blancos
En 1938 una quinceañera Judy Garland, la inolvidable Dorothy de El Mago de Oz, cantó magistralmente el famoso espiritual negro Swing Low, Sweet Chariot para la película Everybody Sing. Lo hizo con la cara pintada de negro y los labios de blanco según la costumbre denominada Blackface, muy extendida en las artes escénicas estadounidenses desde el siglo XIX hasta su prohibición en los años sesenta del siglo XX por estimarla ridiculizadora de los negros.
El caso más conocido fue el de El nacimiento de una nación de David W. Griffith (1915), que acumula en sí las categorías de ser una de las películas fundadoras del séptimo arte y al mismo tiempo una de las más polémicas. El motivo de su polémica cuando apareció y de su maldición de hoy consiste en que presenta a los miembros del Ku Klux Klan como los buenos de la historia, surgidos para evitar los abusos de los negros tras la victoria nordista en la Guerra de Secesión. Los personajes negros eran actores blancos con las caras........
