Nos suicidaremos todos
El caso más evidente es, sin duda, el de los inmigrantes afroasiáticos, muchos de los cuales han demostrado que son un problema irresoluble para los países europeos que los han acogido. Las pruebas son infinitas. El abismo cultural es tan difícil de salvar que la mayoría de ellos ni lograrán ni querrán hacerlo porque el calor de la tribu es más acogedor que la integración en una sociedad a la vez rechazada y rechazadora. Además, todo esto se perpetúa de generación en generación debido a que las raíces étnicas son mucho más fuertes que la fría ciudadanía otorgada por un carné de identidad.
Pero, aunque suela olvidarse, no son los musulmanes los únicos posibles creadores de problemas, aparte de que no pocos de ellos son excelentes personas. Porque los hispanoamericanos, a los que, como es natural, se tiende a mirar con mejores ojos por su mayor proximidad, no vienen vacunados contra los conflictos. También abundan entre ellos las personas excelentes, como sin duda corroborarán quienes hayan tenido trato familiar, comercial o laboral con ellos. Sin embargo, no es posible ocultar que muchos........
