La Marcha del Bañata
Poco dura la alegría en la casa del pobre. Después de la victoria española en el Mundial, que su miajita de esperanza nos dio, han llegado los incendios y la invasión de los más de cincuenta mil «amegos» extranjeros. En ambos casos, el sentimiento que prima es una combinación de desamparo y vergüenza. Algo parecido nos ocurría cuando el terrorismo etarra asesinaba, pero por aquellos entonces muchos todavía creíamos —¡ingenuos!— en el milhojas administrativo del 78 y su capacidad para hacer frente a las amenazas que ponían en jaque al Estado.
Tres décadas más tarde, los herederos de ETA son socios del Gobierno. No sé a quién podría extrañar que, antes o después, el Régimen acabe aceptando, con la bendición de la UE, algún tipo de co-soberanía sobre las ciudades autónomas. Marruecos solo necesita apretar, ahora que ya ha ensayado tácticamente su estrategia. En cuanto al monte, seguirá ardiendo por culpa del «cambio climático» mientras el ministro-dóberman de turno se enzarza con la lideresa del Madrid de todos los áticos o con el responsable autonómico que corresponda.No sólo la........
