Administrar el caos
Noviembre de 2014. Dos meses antes de que Francia sufra la convulsión del atentado contra Charlie Hebdo, un joven estudiante lee un libro, camuflando su portada, en la esquina de un vagón de metro en la parada de St. Denis Université —París VIII—. Está en un «quartier populaire» (eufemismo gabacho para el ecosistema formado por magrebíes y africanos franceses de tercera generación) y su lectura vergonzante se llama El suicidio francés.
Escrito por el periodista Éric Zemmour, el best seller de ensayo político tiene por objeto denunciar a los culpables del fin de la Francia yé-yé y los cuarenta años gloriosos. Nada escapa a su afiladas teclas: la crítica a la Ley Pleven de 1972 contra la injuria o difamación «racista»; el Decreto de Reagrupación familiar de 1976; la poco conocida Ley Pompidou-Giscard-Rotshchild de 1973, que dispara los intereses de la Deuda Pública francesa; la asociación SOS Racisme, que fue bien engrasada por el PS de Mitterrand, y que empezaba a vender la multiculturalidad en Francia; el cine, el arte contemporáneo, la culpabilización del hombre........
