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La rabiosa actualidad de Dante

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17.06.2026

El entusiasmo generado por la visita papal está teniendo un amplio eco opinativo. Muy centrado en las implicaciones políticas de sus mensajes. Y también en la sed social de una doctrina alta y clara.

Para mi sorpresa, la palabra «güelfo» se ha rescatado de la Edad Media. Yo llevaba veinte años vindicándola, pero asumo —encantado— que ha sido León XIV el que la ha puesto en órbita (y también la presencia antagónica de Trump, con ribetes imperiales de Stupor Mundi, todo hay que decirlo). Hasta donde he podido contar, han ondeado la bandera güelfa Josep Miró i Ardevol, José María Lasalle en La Vanguardia, y en esta misma casa, nuestro Armando Pego Puigbó. Quintana Paz venía demostrando un agudo interés por la polémica de las investiduras desde hace tiempo.

Se trataba de articular el juego de los dos poderes, el del Imperio y el Papado, la espada terrenal y la espiritual. Y delimitar sus ámbitos de competencia y sus modos de colaboración. Es el gran precedente medieval de la separación de poderes, quizá más natural que el mecanismo de Montesquieu. Para los gibelinos debía imperar una autonomía amplísima; para los güelfos, el Papado debía prevalecer también en las cuestiones terrenas. Rozando la imposición o la desaparición del Imperio para los güelfos negros, o mediante........

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