El campamento de los santos
No todo empieza como tragedia para repetirse luego como farsa. A veces son solo dos farsas consecutivas, suficientemente alejadas en el tiempo. Un revival algo menos creíble que la performance original.
La Acampada Maricarmen tiene algo de apelación a la amnesia selectiva, de que la gente recuerde sólo la esperanza infantil de ese otro mundo que es, dicen, posible, y olvide cómo terminó: con la elevación inmobiliaria del secuestrador del movimiento y una mayoría del PP tan absoluta, tan sin precedentes, que solo el partido nihilista podía convertirla en una derrota política.
Pero el prestidigitador de la Moncloa no puede dejar de sacar conejos de la chistera. Está en la posición del ciclista, que si deja de pedalear se cae. Así que apuesta por el absurdo de apoyar una movilización contra una ley socialista por una señora que se........
