Cuando el ‘wifi’ va lento
Ayer, en el campo, el wifi me iba muy lento, y me sorprendí despotricando impaciente y con un humor de perros. Sólo un poco después, aprovechando la pausa que me proporcionaba la tecnología insuficiente, caí en la cuenta de que uno de los peores pecados de nuestro tiempo es la ingratitud.
Yo nací y me crié sin wifi, sin ordenadores personales, sin Internet, sin teléfonos móviles, sin microondas. Todas esas innovaciones, como aquellas con las que nací, son milagros brevísimos que en seguida convertimos en el paisaje, casi en una premisa natural, descontada.
Podría haber sido cualquier otra de las innumerables molestias cotidianas que nos acechan a diario y que no hubiéramos considerado tales unos lustros o décadas antes. Podía haber sido un retraso de dos........
