Cohortes celestiales
En última instancia, la política es una rama de la teología. La idea que una sociedad tenga de lo trascendente condiciona la forma en que se gobierna.
Hace unos años, en silencio, decidimos que mejor no éramos cristianos, que eso daba un poco de grima y era muy antiguo. El problema es que el panorama de normas morales con que hemos sustituido la moral cristiana no tiene ninguna base racional. Es una especie de vaga reliquia de la Ilustración, pero sin fundamentos filosóficos serios, una especie de ir improvisando sobre la marcha.
Una de las peores consecuencias es que hemos rechazado el Dogma del Pecado Original, sin el que cualquier sociedad cae, o en una anarquía rousseaniana, o en una tiranía hobbesiana; o el ciudadano es bueno por naturaleza, y pensar lo contrario es anatema, o hay que tratarle con palo largo y mano dura para que no se desmande.
Pero, para complicar las cosas, hemos elegido como sistema la democracia liberal, que parte de las consecuencias........
