Moncloa bien vale una misa (pontifical)
(José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno)
La reciente visita de León XIV a España, en el primer viaje apostólico de su , obró efectos taumaturgos, como los que describe el gran historiador Marc Bloch respecto a los reyes medievales. Milagros, más allá de la imposición de manos, que el Papa (Su Santidad, el Sumo Pontífice, el Vicario de Cristo o el jefe del Estado Vaticano, según denominemos a su polisémica Majestad) que a nadie parece haber dejado indiferente. Tal ha sido la unanimidad con que la clase política ha acogida su presencia. Desde la extrema derecha hasta su antípoda la ultraizquierda, pasando por conservadores y progresistas, todos a una han alabado el magisterio papal. Fervor que ha alcanzado a biografías ideológicas tan dispares como las que ostentan el azul Federico Abascal y la roja Yolanda Díaz. En el caso de la vicepresidenta segunda y ministra del Trabajo con redundancia de gozo: tiene declarado que ser recibida por el Papa Francisco le . Aunque, para conversión, la de Pedro Sánchez, que ha pasado de borrarse de cualquier evento religioso, porque su laicidad se lo impedía, a ponerse bajo su palio junto a su esposa y catorce de sus izquierdistas ministros en la Santa Misa celebrada por León XIV en la Basílica de La Sagrada Familia de Barcelona. Precisamente la archidiócesis que, según el Informe presentado al Congreso por el Defensor del Pueblo, es una de las que ha registrado más casos de abusos por pederastia por clérigos católicos. ¡¡¡Alzad la mirada!!!
Tamaña conformidad no solo se dio entre los grupos políticos, acostumbrados a la zurra inmisericorde y el trágala del , seña de identidad del populismo rampante. Esa epifanía sobrevenida, que desterró durante los primeros días de la gira pontifical la habitual polarización maniquea, alcanzó incluso a los medios de comunicación. Y aquí desde la cruz a la raya, sin solución de continuidad........
