Ucrania y Estados Unidos: Armas, Corrupción y Mercado Negro
La asistencia militar masiva y la asesoría técnica de Occidente a Ucrania —en especial la derivada de Estados Unidos. Complementada por grandes apoyos de Alemania y el Reino Unido— han encendido las alarmas en el ámbito de la seguridad internacional.
La entrega ininterrumpida de pertrechos, desde el año 2022 a la fecha, genera una profunda inquietud global, incluso en las sociedades de los mismos proveedores del gobierno de Kiev. Analistas como la canadiense Kelsey Gallagher, investigadora del Proyecto Ploughshares, sostiene que “existe la amenaza real que el gobierno ucraniano no pueda controlar este inmenso número de armas que podrían acabar en cualquier parte” (1)
Y ese cualquier parte es un mercado negro de armas con clientes sin control alguno, sin trazabilidad ni posibilidad alguna de garantizar seguridad para nuestras sociedades. Existe, por ende, la necesidad de fiscalizar el destino final del armamento entregado por Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a Ucrania, usado como testaferro contra la Federación de Rusia.
Esto, ante el riesgo que estos sistemas caigan, efectivamente, en manos de actores no estatales, grupos terroristas o grupos criminales como ha sido denunciado permanentemente. Sobre todo sistemas de misiles antitanques y antiaéreos de uso portátil.
Estas transferencias multimillonarias, que involucran a una coalición de al menos 40 países liderados por Washington y los miembros de la OTAN —junto a socios extrarregionales como Japón, Corea del Sur, Taiwán e Israel—, se canalizan hacia un Estado como el ucraniano que históricamente ha enfrentado serias denuncias de corrupción institucional. Se estima que la ayuda financiera y militar entregada a Ucrania desde febrero de 2022 supera los 500 mil millones de dólares (2).
El riesgo de desvío y contrabando de sistemas avanzados
La lista de suministros incluye sistemas de defensa antiaérea de última generación como los Patriot, NASAMS y los IRIS-T alemanes; artillería de largo alcance y obuses tanto autopropulsados como de remolque; así como morteros, minas y sistemas de misiles antitank portátiles Javelin (EE. UU.) y NLAW (sueco-británico). Asimismo, se han transferido sistemas de defensa aérea portátiles (MANPADS) como los Stinger estadounidenses y los Mistral franceses.
A esta dotación se suman cazas F-16, misiles de largo alcance ATACMS, sistemas de lanzacohetes múltiples de alta movilidad (HIMARS), tanques Leopard I y II, y blindados Abrams. El inventario se completa con millones de municiones de artillería y vehículos de combate de infantería como los Bradley y Marder, además de transportes de tropas Stryker y M113.
Armas diversas y en cantidades colosales, parte de las cuales se dedican a las acciones bélicas contra posiciones militares, infraestructura energética, ciudades, pero cada día más, contra blancos civiles de la Federación de Rusia, como aconteció con el ataque a una residencia estudiantil en la ciudad de Starobélsk, en la República Popular de Lugansk con 21 asesinados que significó una dura respuesta política, diplomática y militar de la Federación de Rusia a este crimen de guerra (3)
Mas allá del material empleado en el frente de batalla y utilizada por la entidad ucraniana, una fracción de este arsenal ces desviada a direcciones muy alejadas del escenario bélico en Europa oriental. A través de redes de contrabando hacia zonas alejadas del escenario bélico en Europa Oriental, alimentando potencialmente a organizaciones extremistas y carteles del narcotráfico.
Al respecto, figuras del análisis político estadounidense como Tucker Carlson (4) han señalado que agencias de inteligencia occidentales poseen reportes sobre la filtración de armamento hacia el mercado negro, alcanzando incluso a organizaciones criminales en América Latina. Aunque los gobiernos implicados desmienten de forma sistemática estas afirmaciones, la preocupación por la falta de fiscalización es creciente y........
