David Harvey y los contornos siempre cambiantes del capitalismo
El profesor David Harvey es un geógrafo marxista y teórico económico de gran influencia cuya obra abarca varias décadas. Es autor de numerosos libros importantes publicados a lo largo de los años en los que analiza el capitalismo y sus características y contornos siempre cambiantes. Aunque cumplió 90 años el pasado mes de octubre, sigue impartiendo clases en el Graduate Center de la City University of New York.
Ahora, en 2026, presenta otro nuevo libro, titulado The story of capital: What Everyone Should Know About How Capital Works. Citando la sinopsis de su editorial, Verso: “En La historia del capital, Harvey adopta un enfoque sinóptico de la arquitectura conceptual en su conjunto y nos guía a través de los momentos clave, desde el trabajo y la tecnología hasta el Estado y la geopolítica, pasando por la tasa de ganancia, la reproducción social, la relación con la naturaleza, el capital ficticio y el retorno de los rentistas. Al hacerlo, Harvey ha producido una obra que se convertirá en una referencia clave para todos aquellos que intenten comprender la naturaleza del capitalismo contemporáneo”. Y Verso tiene un vídeo de Harvey presentando algunas de las ideas de su nuevo libro.
Todos los libros de Harvey han sido fundamentales para la formación de muchos teóricos marxistas a lo largo de décadas. En concreto, se ha consolidado como un icono de la teoría económica marxista. Pero aquí está el quid de la cuestión. La interpretación de Harvey del capitalismo en los siglos XX y XXI es, en mi opinión, engañosa para sus lectores, y sus innovaciones teóricas para explicar la evolución del capitalismo desde Marx son básicamente erróneas. Voy a argumentar a favor de esta conclusión, no mediante una reseña de su último libro, sino refiriéndome a diversas entradas de mi blog y artículos en los que he abordado el análisis de Harvey durante la última década o más.
Harvey ha escrito muchos libros tanto sobre la geografía del capitalismo, ya en la década de 1960, como sobre sus fundamentos económicos –desde la década de 1980 con su primera obra seminal, Los límites del capital (1982), hasta principios de la década de 2000 con El nuevo imperialismo (2003) y Una breve historia del neoliberalismo (2005). Pero comenzaré mi crítica con su libro, El enigma del capital y las crisis del capitalismo (Akal, 2012).
Como expliqué en mi entrada de blog de ese año, en ese libro, Harvey sostiene que los “límites de la inversión rentable” como causa principal de la crisis capitalista no residen en la ley de Marx sobre la caída tendencial de la tasa de ganancia. Harvey rechaza específicamente que la caída tendencial de la tasa de ganancia tenga ningún papel en el origen de las crisis, en particular en la Gran Recesión (2008). En cambio, considera que la Gran Recesión fue causada por las políticas neoliberales de los 25 años anteriores, que reprimieron los salarios y promovieron el endeudamiento excesivo. Eso acabó creando una falta de “demanda efectiva”, al estilo keynesiano, lo que a su vez condujo a un colapso de la rentabilidad, y no al contrario, como dictaría la ley de la rentabilidad de Marx.
Para Harvey, el “neoliberalismo” había “cambiado casi todos los niveles del esquema (de reproducción) de Marx”, tal y como se esboza en el segundo volumen de El capital. La naturaleza de las crisis capitalistas era diferente de la que operó en la década de 1970. Ahora la demanda capitalista no era suficiente para “absorber el excedente” de beneficios. Así que tuvo que cubrirse mediante crédito o endeudamiento. Y cuando ese crédito se derrumbó, se produjo una crisis de sobreproducción o subconsumo.
En el segundo volumen, Marx rechazó que cualquier crisis fuera el resultado de la desproporción entre los dos sectores de consumo e inversión o de una incapacidad para “absorber” un excedente. El aumento de la inversión significa que es probable que el sector de bienes de capital crezca más rápido que el sector de bienes de consumo con el tiempo.
Pero, citando a Andrew Kliman: “lo que muestran los esquemas de reproducción es que el crecimiento puede producirse indefinidamente, a pesar de la contracción de la demanda de consumo, mediante un aumento de la demanda de máquinas para producir nuevas máquinas y una expansión relativa de la producción de máquinas” (manuscrito inédito). La demanda capitalista, ya sea de nuevas inversiones o de consumo, puede seguir siendo suficiente para realizar la producción de valor.
Por lo tanto, la causa de las crisis en el capitalismo no se encuentra en el esquema de reproducción de Marx. La necesidad de crédito en el modo de producción capitalista NO se debe a una falta de demanda ni a la necesidad de “absorber” un excedente de bienes de consumo. Se debe a que la financiación del capital fijo, como las fábricas, las oficinas y las nuevas tecnologías, no puede obtenerse del valor creado en un solo ciclo de producción. Por lo tanto, debe proporcionarse crédito para que los capitalistas puedan comprar medios de producción que cuestan más que los beneficios de un ciclo. El crédito se concede con la promesa de generar en el futuro suficiente valor para devolver la deuda y los intereses.
El riesgo aquí es que este capital monetario o crédito resulte ser “ficticio”, como decía Marx, porque la inversión no es lo........
