Canje de Presos y Prisioneros durante la Guerra Civil. El caso de Luisa Rendón Martell y sus hijos.
Esta historia comienza con la carta fechada el 23 de agosto de 1939 en la 9ª Galería de la Prisión de Yeserías de Madrid dirigida a «Mis queridísimos hijos Danielín y Juanito y mi inolvidable Luisa», escrita por el que fuera teniente coronel y Jefe de la Cuarta Sección del Estado Mayor del Ejército del Centro, Daniel Ortega Martínez, diputado por Cádiz desde febrero de 1936, miembro del Comité Central del Partido Comunista, y el «médico proletario» de El Puerto de Santa María.
Daniel Ortega fue detenido en la «Posición Japón» (sótanos del actual Ministerio de Hacienda en la calle de Alcalá), sede del Estado Mayor del general Segismundo Casado, el 6 de marzo de 1939, horas después del golpe de Estado que impuso el Consejo Nacional de Defensa. Daniel Ortega enviaba esa carta a la mujer de su primo, Isabel Muñoz Tineo, que era la que visitaba todas las semanas a su esposa Luisa Rendón Martell, presa desde agosto de 1936 en la Cárcel de Partido de El Puerto de Santa María, condenada a 12 años de prisión por el delito de «Excitación a la Rebelión». En esas visitas, Isabel Muñoz llevaba a los dos hijos de Luisa y Daniel, que vivían con el matrimonio en la calle San Félix de Cádiz, así como las cartas que recibía de las cárceles de San Miguel de los Reyes (Valencia), Yeserías o Porlier.
Luisa le había escrito en una carta anterior que estaba deseando que llegara el día en que se reencontraran en libertad después de tres años de guerra y de prisión. Y Daniel respondía: «Yo quise durante la guerra acelerar “el dicho día”, pero como nosotros somos “el último pero del cesto” (1) no fue posible. Tengo entendido que ni siquiera se iniciaron gestiones de canje» (2).
Daniel Ortega intentó canjear a Luisa y a sus hijos durante la guerra: estas líneas de su carta desconcertó a los investigadores y a la familia, pero ahora hemos podido aclarar esta parte de sus biografías.
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Durante mucho tiempo, el canje de presos y prisioneros entre el Gobierno franquista de Burgos y el Gobierno republicano fue un tema casi tabú, realizado en el más absoluto de los secretismos, apenas informado en la prensa de la época y solo rescatado hace dos décadas desde que el Comité Internacional de la Cruz Roja con sede en Ginebra entregara al gobierno español en 2008 las copias de las extensas listas de propuestas de canjes realizadas durante los años de guerra (3).
El primer canje de presos del que se tiene noticia por los periódicos tuvo lugar en los primeros días de agosto de 1936 cuando la madre y la hermana del dirigente requeté y diputado carlista Luis Arellano Dihinx, presas en Fuenterrabía, fueron intercambiadas por la esposa del prestigioso pediatra y político republicano vasco, José Bago Lecosáin (4), que se había podido exiliar en Francia los primeros días del golpe (5).
Canjes como este fueron realizados por personajes franquistas de forma individual al tener conocimiento de que sus familiares estaban presos en cárceles republicanas, pero la Junta de Defensa Nacional del gobierno franquista de Burgos prohibió tajantemente estos canjes por Orden del 25 de agosto de 1936. A partir de ese momento, los intercambios de presos debían ser aprobados por dicho organismo presidido por el general golpista Miguel Cabanellas Ferrer, quien por cierto también tenía en las cárceles republicanas a tres hermanas, un hermano político y a dos sobrinas.
El primer intento de mediación internacional para realizar «canje de rehenes civiles que se encuentran en manos de las partes en lucha» y así «humanizar la contienda» fue llevado a cabo por la República Argentina cuando el 20 de agosto de 1936 el Ministro de Relaciones Exteriores, Saavedra Lamas, autorizó al embajador de la República Argentina en España, Daniel García Mansilla, en su capacidad de decano del cuerpo diplomático en Madrid, y que se encontraba en San Juan de Luz, a que iniciara dichas negociaciones en lo que se conoció como el «Plan Hendaya», y que no consiguió ningún resultado. La prensa franquista atribuyó a los «extremistas» dentro del Gobierno republicano el fracaso de estas negociaciones, que incluía el indulto a los generales golpistas Fanjul y Goded, pues habían sido sentenciados a pena de muerte en los primeros días de la sublevación fascista. Estos generales fueron fusilados, en Madrid y en Barcelona, respectivamente, a mediados de agosto de 1936.
La otra figura clave en esta historia de canjes de presos y prisioneros fue el joven médico suizo Marcel Junod, del Comité Internacional de la Cruz Roja, que ya tenía una merecida reputación por su actuación en la guerra imperialista de Mussolini en Abisinia. Junod llegó a España a finales de agosto de 1936 con la triple misión de realizar el envío de material sanitario, crear agencias para facilitar servicios informativos a las familias de ambos contendientes y realizar canjes de prisioneros con la autorización de los Gobiernos. El médico suizo afirmaba en una entrevista que su primera actuación al llegar a España «fue preocuparme de los niños que por hallarse en colonias veraniegas se encontraron separados de sus padres al comenzar la guerra. Eran unos 2.000 niños, en su mayoría madrileños que formaban parte de Colonias instaladas en las provincias de Segovia, Palencia y Pontevedra… Conseguimos, después de realizar una gestión cerca de las dos partes que luchan, que unos 400 niños volviesen a sus hogares…». Casi al término de la entrevista, Junod se mostraba muy reservado sobre el canje de prisioneros, pero sí afirmó que «con el Gobierno vasco he realizado ya mi deseo de ir uniendo a las familias que la guerra ha separado. Desde septiembre de 1936 a enero de 1937 hemos canjeado unas 3.000 personas del País Vasco» (6).
Efectivamente, el primer cambio de prisioneros tuvo lugar el 27 de septiembre de 1936 por mediación del doctor Marcel Junod y del Gobierno vasco de José Antonio Aguirre siendo canjeado el diputado tradicionalista Esteban Bilbao Eguía -futuro Ministro de Justicia con Franco- por el alcalde republicano de Bilbao, Ernesto Ercoreca, que había sido detenido en los primeros días del golpe en Miranda del Ebro y trasladado a la cárcel de Pamplona (7).
A continuación, el 4 de octubre de 1936 se producía el primer canje de presos civiles cuando de nuevo por mediación de la Cruz Roja Internacional y del Gobierno vasco fueron liberados 123 mujeres y niños de Bilbao retenidos en cárceles........
