«Tiempos Modernos» de Chaplin y el apoyo de cineastas de Hollywood a la República antifascista en armas (1936-1939)
Habían pasado 5 años desde que se estrenara su largometraje «Luces de la ciudad» («City lights», 1931), el cuarto largometraje de su carrera que hizo para la United Artists Corporation, la compañía cinematográfica que Charles Chaplin fundó el 5 de febrero de 1919 junto a otras estrellas de Hollywood (Douglas Fairbanks, Mary Pickford y David Wark Griffith) con la intención de controlar sus propias producciones y trabajar con más libertad sin depender de estudios con fines solo comerciales. En ese intervalo se habían agudizado los efectos de la Gran Depresión de 1929 en los Estados Unidos, y el mundo caminaba hacia la guerra de manos de Adolf Hitler, que había subido al poder en 1933, y de Benito Mussolini, que en 1935 había comenzado la invasión de Abisinia (Etiopía).
En ese momento de ascenso del fascismo en Europa, el 5 de febrero de 1936 se estrenó en el Rivoli Theatre (Broadway) de Nueva York la película «Tiempos Modernos» («Modern Times»), del «genial artista», del «grande y único» Charles Chaplin, Charlot, que durante un tiempo de su rodaje llevó el título de «Masas». Había tardado poco más de dos años en producirla, y había costado casi dos millones y medio de dólares. Se anunciaba que tenía banda sonora y que por primera vez se podría oír la voz de Charlot, cantando al final de la cinta. Pocos días después, el 11 de febrero se estrenaba en Europa, concretamente en el Cine Tívoli del Strand en el West End de Londres. El éxito fue impresionante, a pesar de tratarse de una película muda, cuando el cine sonoro hacía cinco o seis años que se había implantado triunfalmente en las pantallas europeas, y a pesar de que en la nueva película Charlot había abandonado su sempiterno papel de vagabundo sin hogar para transformarse en un obrero industrial, convirtiéndola en su primera película de clara temática social.
Desde principios de enero y febrero de 1936, la prensa especializada y las páginas de cine y teatro de la prensa generalista de Madrid y Barcelona se hicieron eco de la nueva película de Chaplin. El Sol del 9 de febrero 1936, en un artículo sobre diversas censuras en películas de los Estados Unidos, contaba que el guion de «Tiempos Modernos» no fue sometido previamente a los censores, pero cuando se hizo la prueba final ante la Comisión de Hollywood, ésta objetó nada menos que seis escenas por considerarlas «vulgares». Y añadía: «Lo vulgar en los EE.UU. significa tanto como crudo, o realista en exceso. Así que Chaplin hubo de hacer las correcciones que se le imponían sin más dilación». No podía contarse toda la verdad sobre la explotación y represión obreras en los Estados Unidos.
En el diario madrileño La Época del 20 febrero de 1936 se subrayaba que, salvo la nueva protagonista, Paulette Goddard, el resto del reparto incluía una docena de antiguos compañeros de Chaplin (Henry Bergman, Stanley Sandford, etc.), amigos a los que «el genial cómico» nunca había olvidado y siempre contaba con ellos para sus cortometrajes y películas. Un gesto humano y fraternal que lo elevaba por encima de otros directores de moda.
Por otra parte, en el diario Ahora (Madrid) del 20 de febrero 1936 se volvía a comentar lo «mal parada» que la censura había dejado a la nueva película de Chaplin, haciendo que «muchos pasajes, si no todos, hayan sufrido cortes más o menos considerables». Y añadía: Ante la protesta de Charlot, le dijeron:
– No se apure Vd. Como es un film casi mudo, apenas se notan los cortes.
– De acuerdo que es un film casi mudo -replicó el genial actor-, pero lo malo es ¡que me lo han dejado ustedes tartamudo!
Estas noticias de la severa censura sufrida hizo que en la prensa madrileña se anunciara que «Tiempos Modernos», «acaso atenuadas en sus esencias revolucionarias, se presentará próximamente en un magnífico cine madrileño» (1).
Ante el inminente estreno de la película en Madrid, llegaron noticias de Estados Unidos de que el nuevo film de Chaplin era «comunista», y que poseía «verdaderos rasgos de cine revolucionario». Nada más lejos de la realidad. El mismo Chaplin salió a negar tal afirmación: «La nueva historia no es comunista, solo retrata la situación de los obreros que viven la realidad industrial del año 1934, cuando comencé a rodarla… el propósito de mi cine no es reformar o concienciar al público… estaré más que satisfecho si consigo divertirlos…». De hecho, por encima de la evidente mirada social de «Tiempos Modernos», la crítica internacional valoró sobre todo su enorme comicidad, y su calidad cinematográfica.
Finalmente, el 4 de marzo de 1936 se estrenó «Tiempos Modernos» en el lujoso cine Capitol de la Gran Vía de Madrid, propiedad de la filial española de la Metro-Golden-Mayer, con una gala que fue emitida por Unión Radio y donde fueron invitadas importantes personalidades de la capital, con una conferencia previa del famoso «charlista» Federico García Sanchiz. A partir de entonces se sucedieron tres semanas exitosas de proyecciones desde las 11 de la mañana a 4 de la tarde en sesiones continuas, y después en sesiones numeradas a las 4:30, 6:30 y 10:30 de la noche. Algo inaudito. Fue señalado como el «acontecimiento cinematográfico de la temporada».
Ya hemos dicho que se inauguró en el cine más lujoso de Madrid, y también hay que saber que García Sanchiz, intelectual nacionalista, católico y tradicionalista, había sido propuesto por «unanimidad», y con «simpatía» y «aplauso» para formar parte de la candidatura liderada por Gil-Robles del Frente de Derechas por Madrid, si bien es verdad que después se retiró aduciendo que tenía el compromiso de viajar a América por motivos profesionales. Ahora sí puede entenderse la columna que publicaba El Socialista del 5 de marzo: según el redactor, «la película llegaba a nosotros precedida de una aureola poco en consonancia con el espíritu del salón elegido para exhibirla», y «había que tranquilizar a los distinguidos espectadores» pues, decía, «no se invita a un público elegante a vestirse de etiqueta para ensayar cerca de él los efectos de unas imágenes revolucionarias». Además, denunciaba lo poco apropiado, en vista de la «aureola izquierdista» de la película, de designar al antiguo........
