Urgencia personal, vomitona incontenible, saciar la rabieta
Este título recoge las primeras palabras de Diana J. Torres en su libro Vomitorium[1]. Con una sinceridad que desarma dice la autora que este libro es un síntoma, «es mi estar al borde del hartazgo: estoy muy cansada de que seamos tan torpes para gestionar las alianzas, los egos, las críticas; harta de nuestras discapacidades emocionales, de la oscura hiel de las envidias, de la inmensa carencia de comunicación sana y directa y de las violencias internas».
La autora sitúa su contexto para señalar a quién le puede resultar útil el libro: europeo, blanco, feminista, disidente, queer, anarquista, etc. Quiere tejer autocrítica constructiva, aunque es difícil agradar a todas las personas cuando se dice lo que se piensa sin rodeos.
Y realmente, Diana J. Torres habla (escribe) sin rodeos y el primer paso es cargarse todo lo que ha significado, y triturado, la palabra coherencia. Leí hace tiempo en otro de sus textos (no recuerdo cuál, lo siento) su apuesta por la consecuencia frente a la coherencia, que significa llevar a la práctica nuestras ideas en la medida de lo posible, aunque ello implique contradicciones que de todos modos son algo que no vamos a poder eludir. Poder conocer, respetar y asumir nuestras propias contradicciones es algo valioso, sano y que puede fortalecernos como personas, como integrantes de........
