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Un alquiler demasiado alto

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06.03.2026

“La burguesía occidental ha levantado suficientes barreras y alambradas para no temer realmente la competencia de aquellos a quienes explota y desprecia”. — Frantz Fanon

La frase de Fanon no es una metáfora retórica: señala la asimetría estructural del poder global. La arquitectura económica, financiera y jurídica internacional fue diseñada tras la Segunda Guerra Mundial para garantizar estabilidad, sí, pero también para preservar jerarquías. Las reglas del comercio, del crédito, de las sanciones y hasta del derecho internacional parecen funcionar con una precisión quirúrgica cuando se trata de disciplinar a los débiles, pero se vuelven flexibles —o directamente inoperantes— frente a los fuertes.

No se trata aquí del precio de la vivienda en España, aunque al final todos los caminos conducen a Roma. Se trata del precio político que pagan innumerables Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas por mantener la ficción de que el sistema multilateral funciona con neutralidad. La sede principal de la organización se encuentra en Nueva York, en territorio de Estados Unidos, la mayor potencia económica y militar del planeta. Y esa circunstancia no es menor.

La pregunta es incómoda pero legítima: ¿puede un organismo internacional actuar con plena autonomía cuando depende logística, financiera y políticamente del país que, a su vez, concentra el mayor poder de veto dentro del sistema? El Consejo de Seguridad, órgano encargado de velar por la paz y la seguridad internacionales, otorga a cinco países —entre ellos Estados Unidos— la prerrogativa del veto. Ese mecanismo, concebido como garantía de equilibrio entre potencias, ha terminado consolidando una arquitectura de parálisis selectiva.

Las resoluciones contra Israel: el ritual sin consecuencias

Pocas cuestiones ilustran mejor esta dinámica que las resoluciones referidas a Israel. La Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprueban regularmente textos que condenan la expansión de asentamientos, el uso desproporcionado de la fuerza o la situación humanitaria en Gaza. La comunidad internacional vota, debate, deplora.........

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