Heidegger en España
Consideraba Kant que la filosofía es un campo de batalla (Kampfplatz), y , a su modo, otros pensadores han reincidido en la idea: así, Louis Althusser centraba el escenario de la filosofía en la lucha de clases, Michel Onfray en la lucha entre el materialismo y el idealismo, similar al tiempo que abismalmente diferentes, en la mirada, podría mentarse a Politzer en la misma vía, y hasta el propio Alain Badiou afirmaba que el pensamiento de Platón se había forjado gracias a la lucha contra los sofistas, lo que actualizado podría aplicársele a sí mismo, frente a otros pensadores actuales que el incluía en la nómina de los sofistas, o con aires de familia con los griegos. Viene lo que digo a la presencia de Heidegger en la historia de la filosofía, dándose una encarnizada lucha en torno a su figura / pensamiento, hasta el punto de que me atrevería a decir que la valoración del propio brujo de la Selva Negra es todo un problema y objeto filosófico, pudiéndose aplicar al caso, cambiando lo que haya que cambiar, aquello que dijese Aristóteles con respecto a la filosofía, en su Protréptico, si se filosofa porque se filosofa si no se filosofa para explicar por qué no se filosofa. Siempre se filosofa: y es que en el caso del germano: se le expulsa por la puerta y entra por la ventana. Para unos un redomado nazi, para otros, un gran filósofo, el más importante del pasado siglo, y para los de más allá ambas cosas a la vez: un gran filósofo, un miserable nazi que dijese Alian Badiou, lo que podría llevar a adoptar aquella vía que apuntase, con tono un tanto hueco, Jürgen Habermas. Pensar con Heidegger contra Heidegger, título de unos de los capítulos de su Perfiles filosóficos-políticos (si en 1974, fecha de publicación de dicha recopilación mantenía tal máxima, con motivo de la publicación en alemán del libro de Farias, en 1988, en Cerf publicó Martin Heidegger. L´oeuvre et l´engagement, en donde aconsejaba «distinguir entre la obra filosófica y los elementos ideológicos que se infiltraron en ella desde alrededor de 1929», considerando que Ser y Tiempo era «importante por la crítica de la filosofía del sujeto y de la conciencia»); en lo que hace al francés nombrado, dedicó uno de sus seminarios a Heidegger en el curso 1986-1987, en cuyo prólogo al editarse en 2015, indicaba que es Heidegger quien «ha llevado a la filosofía contemporánea a la pareja originaria, parmeneidiana, del ser y el pensamiento, mi empresa, tratando de reconstruir bajo la condición de las verdades modernas la pareja del ser y de las verdades siendo un sujeto la mediación entre ellos, no puede presentarse más que como una superación dialéctica de Heidegger» [Ya que…leo en el último recopilatorio publicado de Pirineos abajo, del amigo del anterior, Slavoj Zizek, Una izquierda que se atreva a decir su nombre, en uno de los artículos, titulado ¡Antes muertos que rojos!, p. 145: «un ejemplo típico del pensamiento de Heidegger, después de que se publicaran los Cuadernos negros, un grupo de críticos liberales montó una campaña coordinada para criminalizar académicamente su pensamiento. La idea era que, dados sus vínculos directos con la ideología nazi, ni siquiera merecía ser objeto de un serio debate filosófico; simplemente había que rechazarlo por indigno, pues, tal como lo expresó Emmanuel Faye, Heidegger no sólo apoyó el nazismo, sino que su pensamiento no es nada más que la introducción del nazismo, en la filosofía». Mas no seguiré por ahí, que bastante he seguido ya.
No va por esos........
