Georges Didi-Huberman, antropólogo de las imágenes
En la encomiable tarea en la que se ha empeñado la editorial Shangrila de publicar las obras de Georges Didi-Huberman (Saint Étienne, 1953) ahora le toca el turno a «El humanismo alterado. La semejanza inquieta I». No cabe duda de que la tarea es de envergadura si en cuenta se tiene la abundante producción del filósofo, escritor, antropólogo de las imágenes y de los afectos, archivista del tiempo presente y… muchas cosas más; casi cien obras llevan su firma. Acerca de algunas de ellas he escrito*.
Su mirada es plural en la medida en que son varias las disciplinas que confluyen en ella estética, fenomenología, psicología / psicoanálisis y, por supuesto, antropología. No es el estudioso de los que se ciñe a las compartimentaciones instituidas, sino que en su acercamiento a las imágenes se prima a éstas, al tiempo que se contextualizan en su exterioridad.
Así, en esta ocasión frente a los encasillamientos habituales en el terreno de la historia del arte, él se desmarca en su visita al arte del Renacimiento de la visión canónica establecida por Erwin Panofsky que consideraba la historia del arte como disciplina humanista, por la senda ilustrada, tanto ética como erudita, marcada por Kant. La reformulación de dicha disciplina se dio en la época nombrada, mas Didi-Huberman sitúa el eje de su interpretación en una antropología de lo visual, con tintes netamente antropológicos, lo que supone no aislar los fenómenos artísticos, llevando el trabajo del arte más allá de los límites del arte, siguiendo las imágenes más allá de sus especificidades plásticas. La centralidad de las imágenes no implica de ninguna de las maneras situarlas en su contexto meramente artístico, rompiendo con los presupuestos puestos en pie por el Renacimiento italiano, tanto en lo referente a los temas, las técnicas, los géneros, los lugares, los discursos,........
