Cuando la tecnología del futuro amenaza nuestro futuro: IA-centros de datos
Si una cosa nos deja clara la irrupción de la Inteligencia artificial en nuestras vidas es la falta de debate que acompaña todos los nuevos hitos que acompañan a los cambios tecnológicos. La masa de la población no es considerada como actores del cambio sino como simple receptores pasivos usados por las grandes compañías y las élites económicas.
El cine de ciencia ficción, al igual que la literatura constituyen una manera de interpretar el presente al anticipar de manera imaginaria el posible futuro. Como no pueden escapar los autores a la sociedad y al sistema económico en que están inmersos, a veces llegan a plasmar de manera ficticia cuáles son las claves que mueven las sociedades y cuál por tanto es la lógica evolución en el futuro.
Andamos ahora a vueltas con la inteligencia artificial y los centros de datos, que son la evolución lógica del sistema capitalista ahora con los avances digitales y me viene a la mente una película preciosa de mi infancia. Se trata de “forbidden planet” o planeta prohibido en España. La trama , brevemente es que un crucero en el siglo XXIII es enviado al planeta Altair para ver que le sucedió a una expedición enviada 20 años antes y que no da señales de vida. El único superviviente junto con su hija, les explica que una fuerza misteriosa ha acabado con todos los colonizadores. Tras una serie de sucesos , al final se descubre que la civilización de los antiguos moradores del planeta habían conseguido el hito de construir una gigantesca máquina capaz de dar vida a todos sus deseos, simplemente con pensar en ellos. Lo que sucedía en suma, es que también era capaz de dar vida a sus deseos ocultos destructivos, a sus pesadillas. Solamente destruyendo la máquina, y por lo tanto renunciando a esa realización automática de los deseos la tripulación podía salvarse. Finalmente el planeta es destruido.
Con mis ojos de ahora, y a la vista de lo que sucede, me doy cuenta de que el film se puede interpretar como una parábola moral.
No existe gran diferencia entre lo que sucede en la película y la realidad.
El sistema capitalista, desde sus inicios y el establecimiento de sus reglas de funcionamiento es un sistema cuyo objetivo es la acumulación continua de capital y para eso necesita un consumo continuo de recursos materiales y energéticos y un crecimiento sin límites. Este consumo de recursos se produce como efecto directo de la necesidad de incrementar el consumo de bienes y servicios por parte de la población. No nos engañemos, la finalidad no es el incremento del bienestar de las personas sino que estas personas identifiquen bienestar con consumo, es decir, que lleguen a creerse que a mayor consumo , mayor bienestar y felicidad.
Por absurdo y difícil de creer que pueda parecer, los grandes agentes económicos y tecnológicos del mundo creen a pies juntillas estas premisas y son capaces de sostener sin inmutarse este discurso de que los límites no existen o están tan lejos de ser alcanzados que para entonces ya habremos descubierto otros mundos dónde poder seguir haciendo lo mismo. ¿Qué otra cosa hay detrás de la recién reinaugurada carrera espacial y las grandes inversiones en proyectos?
Otra de las fantasías que necesitan ser creadas es la de que todo es posible y la tecnología nos pone todo al alcance de la mano, la compra digital pone a nuestra mano un mundo infinito de artículos que podemos recibir en casa con sólo hacer un clic, desde una cena a unos gayumbos. Desde que nacemos , la realidad y nuestros padres nos enseña que eso es mentira, ni todo es posible ni nada se obtiene sin un coste. Siempre que hay una ganancia, habrá una pérdida de algo.
Es cierto que el desarrollo tecnológico y digital pone a nuestro alcance metas que ni soñábamos, pero la cuestión es dónde nos lleva el atravesar estas metas.
La computación se ha adueñado por completo de nuestras vidas y vuelto imprescindible creando en nosotros una dependencia completa de la misma. Nos resulta difícil representarnos una realidad sin móviles ni ordenadores, creeríamos que habíamos retrocedido en el tiempo. Pero a la vez, hemos llegado a crear una superestructura, como los habitantes de Planeta prohibido, que también puede hacer realidad la peor de nuestras pesadillas y devorarnos a nosotros y a nuestro mundo.
El mundo tecnológico llegó cargado de promesas de hacernos la vida más fácil de ser verde y sostenible y de disminuir la demanda energética por la eficiencia que permitía. Pero el mundo tecnológico se ha puesto al servicio del consumo y al servicio de las élites económicas que controlan nuestros destinos, lo cual no supone nada nuevo.
Tras la revolución de los PCs llegó la de los móviles, llegó la nube al servicio del uso de internet y con ella centros de datos cada vez mayores, y ahora llega la Inteligencia artificial.
Esta última llega, como siempre, de la mano de la promesa de que nos va a facilitar las cosas y nos va a quitar de en medio........
