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Reseña de Contra el Estado, de Agustín Guillamón

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02.04.2026

Una crítica radical de la democracia y el capitalismo

Contra el Estado. Tesis sobre guerra, revolución y proletariado, de Agustín Guillamón, plantea una tesis central: Estado, democracia y capitalismo no constituyen esferas separadas ni reformables, sino un mismo sistema histórico de dominación de clase. Desde esta perspectiva, el libro formula una impugnación frontal del orden político contemporáneo y se sitúa como una de las aportaciones más contundentes del pensamiento crítico radical.

Lejos de inscribirse en el debate académico o institucional, la obra adopta una posición abiertamente revolucionaria. El Estado no aparece como un instrumento neutral susceptible de transformación, sino como el eje organizador de la explotación; la democracia, como su forma más eficaz de legitimación; y el proletariado como el sujeto histórico capaz de destruir ese orden.

En este marco, el texto de Guillamón no se limita a interpretar la realidad, sino que se inscribe en una tradición teórica que vincula crítica y praxis, orientando el análisis hacia la transformación revolucionaria de la sociedad.

Una crítica total del orden político: Estado, democracia y capital

Uno de los rasgos distintivos del libro es el carácter total de su crítica. Guillamón no analiza instituciones aisladas ni procesos parciales: su tesis es que Estado, democracia representativa, derechos humanos y capitalismo forman un mismo entramado histórico de dominación, inseparable en sus fundamentos.

El autor afirma que “libertad y democracia son opuestas y contradictorias” y que la democracia burguesa “se fundamenta en la existencia de individuos aislados, insolidarios y separados entre sí”.

Esta lectura se inscribe en la tradición libertaria y consejista, llevada aquí hasta sus últimas consecuencias: la democracia liberal no expresa la soberanía popular, sino la capacidad de la clase dominante para presentar sus intereses como universales.

El libro desarrolla con fuerza la tesis de que la representación política es incompatible con la libertad, porque reproduce la división entre dirigentes y dirigidos.

Derechos humanos: crítica ideológica y perspectiva histórica

El análisis de los derechos humanos se sitúa en la misma lógica. Guillamón los interpreta como productos históricos de las revoluciones burguesas, ligados a la consolidación del individuo propietario y a la legitimación del orden capitalista.

Desde este enfoque, los derechos no son herramientas neutrales, sino formas ideológicas que despolitizan el conflicto social y lo reducen a la esfera individual. La libertad se redefine así como separación, como derecho al aislamiento.

El planteamiento del autor destaca por su coherencia y profundidad, al situar estos instrumentos en la organización del sistema que los produce, revelando su función en la reproducción del orden existente.

El Estado: forma histórica, fetiche y organización de clase

El núcleo teórico más sólido de la obra se encuentra en su análisis del Estado. Guillamón distingue con precisión entre formas estatales premodernas y el Estado........

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