Pegar... y no pensar
Hace más de 15 años, cuando escribí por primera vez sobre el tema, internet aterrizaba en nuestros predios con una lentitud desesperante, pero aun así el fenómeno de la «cola loca informática» ya estaba expandido por aulas, recintos académicos, informes de instituciones... y más.
Hoy, cuando las redes nos desbordan y el dato a veces viaja más rápido que cualquier chisme, vuelvo con el mismo tema, como quien está preocupado de ver que una mancha de humedad, lejos de secarse, crece pared arriba.
Claro que no se trata de satanizar las necesarias herramientas tecnológicas, porque son bendiciones que nos sacan de apuros. Lo que me inquieta de verdad es esa maña humana de querer vivir del trabajo ajeno, de disfrazar de propio lo que otro edificó con sudor y horas de insomnio.
¿Cuánto aprenderá el alumno cuyo padre agobiado descarga........
