¿No hay más alternativas?
¿Se puede hacer lo mismo en circunstancias distintas? La respuesta es obvia. Entonces, ¿por qué en momentos diferentes se continúa, en esencia, con la misma manera de hacer o diseñar los servicios y, en cierta medida, hasta el funcionamiento de la sociedad?
En medio de la crítica situación que hoy vive el país, quizá los enemigos de Cuba no tengan mejor aliado que todo ese andamiaje burocrático que genera inercias en los servicios a la población.
Esas situaciones se asemejan a dos boxeadores en el ring, donde uno de los púgiles se encuentra atado, con los árbitros en contra y soportando golpes en todas las direcciones y colores.
Algo así pensábamos hace poco cuando se transitaba ante una tienda en divisas en el centro de la ciudad de Ciego de Ávila. El tumulto de personas era una señal de que se ofertaba algo vital: aceite comestible, ni más ni menos; y más vital aún con los precios de arpía........
