¿Dobles digitales o estafa en las sombras?
A mí también me llegó. Como al resto de sus contactos, el mensaje apareció en la pantalla con un tono zalamero, impostando a la perfección a aquel compañero de trabajo. Pedía una transferencia a cambio de efectivo que presuntamente haría llegar a la oficina al día siguiente. «Tú sabes que conmigo no hay problema», remataba la frase, confiado. Y entonces, la emboscada.
Ese «otro yo», que nada comparte con el célebre alter ego de Benedetti, tiende el anzuelo con una paciencia artera. Los más avispados llamaron por otra vía a la persona real detrás del perfil; pero otros, muchos otros, no corrieron con esa suerte de la sospecha. Cayeron en la estafa más cómoda y rufianesca que nos acosa en estos tiempos digitales: perdieron el dinero atesorado en sus tarjetas, ese que costó horas de trabajo, desvelos y sacrificios. Son personas que solo........
