Una crisis múltiple perturba al país
La crisis económica que sufre Bolivia alcanza una magnitud desproporcionada que no se la ve en su real dimensión, porque es eclipsada por la escasez de combustible y los altos precios de los artículos de consumo que absorben la preocupación general. Pero hay mucho más daño a la gente, como a todo el país, ya que la realidad muestra sus efectos desde los hogares que no logran cubrir sus necesidades básicas, hasta las grandes y pequeñas empresas que no pueden operar por la ausencia de dólares y por los precios de los productos que se elevaron, también, en forma exagerada, incluyendo los insumos para el funcionamiento de las industrias. Lo peor es que el gobierno continúa metiendo a un pozo sin fondo las escasas divisas que genera el país con las subvenciones y el mantenimiento de empresas improductivas creadas demagógicamente, y sin adoptar medidas que puedan resolver la crisis general.
La mala administración de los recursos y las políticas económicas distorsionadas se suman a los efectos del cambio climático y las imprevisiones relacionadas al crecimiento de las ciudades y poblaciones rurales con edificaciones en lugares de alto riesgo y sin los estudios de suelos necesarios para garantizar la seguridad. El resultado es el trágico informe sobre las inundaciones y sus consecuencias. Hay más de 50 personas........
© Jornada
